viernes, 5 de abril de 2013

LA estola de Zorro


La estola de zorro

Cuando se casó, allá por 1920, doña María del Carmen recibió un obsequio de su madre: una antigua estola, una prenda especial que se pone alrededor del cuello y baja por el pecho, a los dos lados, hecha de piel de zorro. El artesano que la había confeccionado casi un siglo antes la había cosido con habilidad, de manera que incluía, en un extremo, la cabeza del animal con su pequeña dentadura, nariz y ojos artificiales, y en el otro, las patitas del mamífero. Su origen era ilegal, pues estaba prohibido cazar zorros; sin embargo en ese entonces las damas de sociedad gustaban de vestir pieles porque, según esto, se veían más elegantes. Doña María del Carmen usaba la estola en ocasiones especiales, como cuando salía de paseo con su esposo, don Valentín, y andaban del brazo por las calles de San Luis Potosí.
Hasta él sabía que la estola no era nada bonita, pero se lo callaba por no incomodarla. Era terrible ver la figura aplanada de ese zorro que alguna vez andaba corriendo por los montes. Por otra parte, dada su antigüedad, se le estaba cayendo el pelo, que soltaba por todos lados. Además, tenía una orilla de terciopelo verde muy pasada de moda y un extrañísimo olor a hospital, pues la guardaba con bolas de naftalina, una sustancia especial para evitar que la atacara la polilla. Sin embargo, las comadres de doña María del Carmen no se atrevían a decirle la verdad. Por el contrario, ¡elogiaban  con hipocresía la prenda! “Qué divina estola”, le decía doña María Guadalupe. “Qué objeto tan fascinante. Ni en París he visto pieza tan exquisita de alta costura”, comentaba doña Tololo.  Cuando las dos se reunían aparte, se reían largas horas de la estola, mientras bebían champurrado.
Un domingo por la mañana doña María del Carmen se preparó para asistir a misa de doce en Catedral. Se puso un sobrio vestido negro que le llegaba abajo de la rodilla y, sobre los hombros, la estola. Dio los últimos toques a su impecable peinado, se perfumó con su loción preferida (Habanita, que olía tan rico como un postre) y salió de casa caminando con mucho garbo, viendo a toda la gente por encima del hombro. En esta ocasión iba sola, pues don Valentín se hallaba en Matehuala. Al verla pasar, los señores se quitaban el sombrero y las señoras la criticaban por lo bajo, pero le sonreían y agitaban las manos.
Iba dando la vuelta por una esquina cuando vio a una sencilla mujer, cubierta con un rebozo, que llevaba de la mano a un niño de unos cinco años. Cuando el pequeño miró a doña María del Carmen, se asustó con la estola y le gritó a su mamá: “¡Mira mamá, esa señora trae colgado un perro muerto!”. Al escucharlo doña María del Carmen sintió una enorme vergüenza y bajo la luz del sol se dio cuenta de que su estola, efectivamente, parecía el cadáver de un can. Llamó por teléfono a su casa para que una de las muchachas fuera a recoger la estola y caminó de prisa para alcanzar al niño. Al verla, la madre reaccionó a la defensiva: “¿Qué le quiere hacer?”. Doña María del Carmen respondió: “Invitarlo a pasar a la dulcería de enfrente para comprarle lo que se le antoje y agradecerle que me haya dicho la verdad.”

La nodriza

En el México del siglo XIX, Julio Díaz y Amparo Cota se enamoraron desde jóvenes. Aunque anhelaban casarse pronto, sus planes resultaron difíciles de cumplir, pues él tenía que labrarse una posición como abogado y ella tenía que cuidar a su padre enfermo. Pasaron los años, él consiguió un trabajo digno que le permitió comprar lo necesario para un modesto hogar y, a los pocos meses, el padre de Amparo falleció.
A los tres años de casados ocurrió lo que tanto habían anhelado: ¡ella estaba esperando un bebé! Cuando lo supieron compraron todo lo necesario para el pequeño: camisas, pañales, mantillas, gorros, zapatos y un sinfín de artículos, incluyendo un colchoncito de plumas, cintas de colores, listones, moños y hasta un sonajero de plata.
El parto no fue cosa fácil, pero el chiquillo nació sano y hermoso; le pusieron por nombre Carlitos. Sus padres sólo pensaban en él y dejaban a un lado cualquier otra actividad con tal de bañarlo, arrullarlo, cuidarlo y acariciarlo. El mamoncillo, como les decían a los niños de pecho, tenía un excelente apetito y se desarrollaba admirablemente… Sin embargo, a los cuatro meses empezó a desmejorar y lucía flacucho y ojeroso. Aterrados, Julio y Amparo llamaron al doctor Álvarez Moreno para que lo revisara.
Después de varios exámenes, el doctor concluyó que el problema estaba en la leche materna, que no bastaba para nutrirlo. Quisieron darle leche de vaca y el nene la escupía. Los ensayos con leche de cabra y burra tuvieron el mismo resultado. Los padres ya no sabían qué hacer.
Una tarde, mientras miraba por la ventana, Amparo vio a una humilde mujer con cuatro niños, bastante desarreglados pero bien gorditos. Decidida, le preguntó si no quería trabajar como nodriza de Carlitos; es decir, alimentarlo con la leche de sus senos. Cuando Gabina —que así se llamaba la mujer— lo amamantó por primera vez, Carlitos succionó con apetito y una leche deliciosa, dulce y espesa se le derramó por la carita. En cuestión de días fue recuperando su peso y buen color.
Gabina se dio cuenta de lo mucho que la necesitaban en esa casa y aprovechó la situación en su beneficio. Pidió a cambio un sueldo mensual de muchos pesos, tres vestidos, dos pares de zapatos y ropa para sus hijos. Con esfuerzo Julio y Amparo le dieron todo eso… Sin embargo, las exigencias de Gabina iban en aumento: antojos a toda hora, alhajas, rebozos y hasta los vestidos de la señora de la casa.
Un día Amparo supo que en el rancho de Gabina había ocurrido una grave inundación y que toda su familia había desaparecido. Cuando se lo informó, Gabina derramó algunas lágrimas, pero luego dijo: “Me alegro, porque así no tendré que darle a nadie de mi sueldo.”
Ese mismo día Amparo y Julio determinaron enseñar a Carlitos a comer solo y despidieron a Gabina. Les dio miedo que el pequeño heredara la conducta deshonesta y el corazón de piedra de la nodriza.
—Adaptación del relato homónimo de Victoriano Salado Álvarez

El plato negro

Por los caminos de la India dos vendedores iban de pueblo en pueblo ofreciendo trastes, artículos para limpiar la casa y brillantes adornos. Echaban suertes con una moneda para ver quién podía anunciarse primero. Cuando éste acababa, el otro promovía sus artículos. Así lo hicieron en una vieja aldea.
Cuando el primer vendedor pregonaba “¡Trastes, ollas, joyas para las señoritas!” una pequeña y su abuela se detuvieron. A la niña le fascinó un brazalete.
—¿Cuánto cuesta? Preguntó, triste, la abuela, ya que eran muy pobres.
—Más de lo que pueden pagar —respondió el vendedor.
—En la casa conservamos un viejo plato negro de metal ¿puede tomarlo a cambio? Caminaron rumbo al hogar. La humilde morada no tenía muebles y el piso era de tierra. Cuand le mostraron el plato, el vendedor lo examinó. Al frotar el reverso notó que era de plata pero el tiempo lo había ennegrecido.
—Este cacharro no vale nada. Se los cambio por una escobeta —propuso.
—Gracias, señor, preferimos conservarlo —informó la abuela.
El vendedor se retiró pensando en volver al día siguiente para convencerlas. Llegó el turno del segundo vendedor para recorrer el pueblo. La niña y su abuela salieron a su encuentro. De nuevo, la pequeña pidió un brazalete. Los tres se dirigieron a la choza para ver el plato. De inmediato el hombre reconoció su valor. —Señora, este traste es de plata. Los objetos que traigo no bastan para pagarlo.
—No lo sabíamos. ¡Todo falta en esta casa! ¿Podría darnos el brazalete y alguna otra cosa útil? —preguntó la abuela.
El vendedor les entregó toda su mercancía. A la salida del pueblo le mostró el plato a su colega y le contó lo que había ocurrido. Éste se enfureció por haber perdido la oportunidad de estafarlas. Pero lo pensó un rato y luego decidió:
—Si unimos tu honestidad y la hermosa mercancía que me queda haremos el mejor negocio. ¿Podemos trabajar juntos?
—Claro que sí —respondió el hombre honrado.
Desde entonces fueron los comerciantes más exitosos de la región.
—A partir de una leyenda budista.

lunes, 18 de marzo de 2013

MIS PALABRAS, DADAS POR UNA AMIGA

A TI

Que siempre das el giro en el momento más inesperado;
que decides sin más, ir por ti mismo, en la línea trazada; sin descansar jamás...
que permites converger y a pesar de ello divergir; en el preciso instante
que marcan los destinos no conocidos más que por el creador mismo.

Cuya entrega es implícita; no declarada, sino presente, constante y firme;
en el ir y venir de tus acciones
determinante, variable y definitiva; en cada uno de los segmentos
de otras líneas finas e infinitas
al paralelo de otras en las mismas direcciones

Que en este momento
segmenta, fragmenta y acota
no  limita; pero  excluye 
la derivación marca
la ascensión a otro cuadrante...

Más, todo lo has tomado y conjuntado
lo repartes, clasificas y potencias 
para volver a multiplicar: todo lo dado y 
repartir...
proseguir...
con el ciclo infinito
que has programado para ti.

Existe la certeza,entonces, 
de que, como todo ciclo,
éste volverá a un punto de partida 
y reiniciarás en otro espacio y lugar...

Otra secuencia, con los mismos patrones
en otra ¿dimensión? 
donde obtendrás, las mismas satisfacciones 
que ofreces el día de hoy.

****
P.D. Un mensaje tan particular;  no podría haberlo contestado fácilmente. Agradezco infinito el compartir tu pensamiento y de mi parte; te obsequio el mío.


AIDE 

jueves, 7 de marzo de 2013

10 VALORES QUE SE DEBEN PRACTICAR

Un día un viejo campesino fue a ver a Dios y le dijo:

"Mira, tu puedes ser muy Dios y puedes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte: No eres un campesino, no conoces ni siquiera el principio de la agricultura. Tienes algo que aprender".

Dios dijo: ?Cuál es tu consejo?.

El granjero le respondió: "Dame un año y dígame que las cosas se hagan como yo quiero y veamos que pasa. La pobreza no debe existir más.

Dios acepto y le concedí al campesino un año. Naturalmente éste pidió lo mejor y sólo lo mejor... ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano. Todo confortable y cómodo... y ?l era muy feliz. El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol... había sol; cuando quería lluvia... había tanta lluvia como hiciera falta. Ese a?o todo fue perfecto, ? !Matemáticamente perfecto!.

El trigo crecía tan alto que el granjero fue a ver a Dios y le dijo: "!Mira!, esta vez tendremos tanto grano que si la gente no trabaja en 10 años, aun así tendremos comida suficiente".

Pero hubo un problema... cuando se recogieron los granos todos estaban vacíos. El granjero se sorprendió y le preguntó a Dios: "?Qué pasó, ¿qué error hubo?.

Ante tal inquietud Dios le respondió: "Como no hubo desafío, no hubo conflicto, ni fricción, como tu evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente. Un poco de lucha es imprescindible. Las tormentas, los truenos, los relámpagos, son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo".

La noche es tan necesaria como el día y los días de tristeza son tan esenciales como los d?as de felicidad. A ?ésto se le llama lucha y esfuerzo.

Entendiendo este secreto descubrir cuán grande es la belleza de la vida, cuánta riqueza llueve sobre ti en todo momento, dejando de sentirte miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.

Los niños y adolescentes aprenden del ejemplo de sus padres, por lo tanto si deseamos que nuestros hijos sean niños educados  y que practiquen los valores humanos debemos poner de nuestra parte dando el buen ejemplo.
A continuación les presentamos los 10 valores que los niños y adolescentes deberían saber para tener éxito en sus relaciones interpersonales y en la escuela.

1. Amistad
Todos los padres saben que la elección de un amigo es fundamental para los hijos. La amistad tiene sus exigencias: Franqueza, apertura, capacidad de aceptar críticas y halagos, lealtad, sacrificio.
2. Autodisciplina
Es imprescindible para mantener el control sobre nuestra vida y desarrollo. Es indispensable para poder conseguir los objetivos propuestos en la escuela o en la casa.
3. Compasión
Es un valor que tiene en cuenta la realidad de otras personas. Es bondad, benevolencia, amistad.
4. Coraje
El coraje consiste en saber que es lo que se debe temer. El coraje en las personas bien formadas, sale a relucir frente a las injusticias.
Los padres deben fomentar también este valor, pues ayudara a los hijos a sacar fuerzas de las flaquezas. Les enseñará a luchar fuerte, en lo que consideran retos de estudios, trabajos o relaciones.
5. Fe
Es la virtud que añade una dimensión trascendente a la vida moral de la humanidad y une a la gente, de una manera inimitable por otros medios. Los padres deben inculcar a sus hijos, desde pequeños, los principios de la fe, para que estén preparados para que cuando llegue la edad de tomar decisiones puedan distinguir lo bueno y lo malo de lo que se les ofrecen. 
6. Honestidad
Es la capacidad de decir y hacer la verdad. La honestidad expresa respeto por uno mismo y por los demás, pero necesita practica y estudio para conseguir la integridad.
Los padres deben enseñar con su propio ejemplo todas las variantes de la honestidad.
7. Lealtad
La lealtad es la verdadera unión con la familia, religión, amigos, profesores y grupos con los que hemos decidido identificarnos. Siempre intentaremos que la lealtad sea mutua.
8. Perseverancia
La perseverancia es crucial para el éxito, si está unida a la inteligencia práctica. Ha sido siempre un ingrediente esencial para el progreso humano.
9. Responsabilidad
Significa tener la capacidad, madurez y responsabilidad de responder de nuestros actos. Las personas maduras, son las que se hacen cargo de si mismas y de sus conductas.
Educar a los hijos en la responsabilidad empieza, desde muy pequeños en la casa, con el cumplimiento de pequeñas tareas.
10. Trabajo
El trabajo es el esfuerzo aplicado, en aquello a lo cual nos dedicamos para lograr algo. No es la tarea con la cual nos ganamos la vida, si no aquello que hacemos con nuestra vida.
Para ayudar a nuestros hijos a que sean felices y que disfruten de la vida, necesitamos ofrecerles dos cosas: La práctica en hacer varias cosas que requieran un nivel de esfuerzo y compromiso, compatible con cierta inversión personal en la actividad y el ejemplo de nuestra propia vida.

“No se preocupen porque sus hijos no los escuchan, preocúpense porque los observan todo el día”

jueves, 28 de febrero de 2013

ANA Y MIA


ANA Y MIA

ANOREXIA Y BULIMIA
LA VISIÓN DE UNA CHICA
ZOE
“Mido 1.68 y peso 71 kilos. Siempre he tenido complejo de gorda. Pero quiero aclarar que no somos unas vagas que vomitamos para no hacer ejercicio. Yo he estado 7 años haciendo kárate dos días a la semana y me gusta el deporte, pero cerraron el gimnasio al mes de que yo empezase a vomitar.
Todo empezó el año pasado por estas fechas. Realmente, no sé por qué se me ocurrió vomitar, pero comencé. Solía vomitar dos veces al día. Llegaba del instituto, me pesaba sin ropa, comía, vomitaba y me pesaba para asegurarme de que mi estómago estaba totalmente vacío. Cuando me lavaba los dientes, me miraba al espejo, sonreía y pensaba: Bien, lo estoy consiguiendo. Apuntaba todo lo que comía en una libreta y el resultado de las cinco veces que me pesaba al día. Las tardes que estaba sola en casa solía darme atracones y luego lo vomitaba. Estaba muy contenta porque realmente estaba más delgada pero quizá estuviera también más irritable y tenía más ansiedad por comer.

Me hice dos heridas pequeñas en la mano por el roce de los dientes cuando me provocaba las arcadas. Vomitar no es nada agradable, aunque te acabas acostumbrando, pero a mí en la primera arcada me suele doler el pecho y tengo que esperar un poco a que se me pase. Luego había días que me dolía la garganta y que cuando comía, me daban arcadas sin que me las provocase que yo disimulaba, pero, ante todo, en esos dos meses fui feliz. Sabía que, cuando alcanzase el que yo consideraba mi peso ideal (54 kilos), pararía.
Desgraciadamente, mi madre se enteró. Nunca olvidaré la noche en la que tuve que decirles a mi padre y mis hermanas lo que hacía.La relación con mi madre empeoró bastante, no la soportaba, la culpaba a ella de todo y pensaba que, de no haber sido por ella, habría alcanzado mi peso y todo habría acabado. Me llevaron a un sitio para perder peso, pero no funcionó. Vino el verano y, no sé cómo, pero engordé 15 kilos. Imaginaos cómo me sentía, con lo que me horrorizaba engordar. Lógicamente, nunca dejé de vomitar, pero mis padres no lo saben. No es fácil dejarlo de un día para otro, porque se convierte en una costumbre y hay veces que lo hacía ya sin darme cuenta. No lo hacía con tanta frecuencia, pero no pasaba una semana en la que no vomitase alguna vez.
Fui al ginecólogo para ver porqué no adelgazaba y me dijo que tenía ovarios poliquísticos. Esto favorece el aumento de peso, pero nada más. Me recetó unas pastillas y volví al mismo sitio para perder peso, pero tampoco funcionó esta vez. Me recomendaron ir al endocrino por ver si era un problema de hormonas. Tampoco era eso. De allí me mandaron al psiquiatra, que me puso una dieta de 1500 calorías. … Pero yo sé que nada de eso es cierto. Hoy en día, el físico es lo más importante para todo el mundo y nada va a cambiar porque yo le diga al psiquiatra que odio mi cuerpo. Nada va a cambiar porque miles de adolescentes como yo estén tirando su vida por el retrete por intentar conseguir a toda costa ese cuerpo 10 que la sociedad nos impone. Nada va a cambiar??? Cada vez somos más los que caemos en este mundo, gente de todas las edades que pensamos que el único camino para triunfar en la vida es estar delgado. Lo del psiquiatra fue en diciembre. En enero volví al psiquiatra y al endocrino y había adelgazado 2 kilos en un mes, pero ahora me he estancado y no pierdo más peso, así que el lunes, después de la temporada más larga sin ningún vómito (un par de meses o tres), vomité de nuevo.
Si os soy sincera, cuando he encontrado esta página no buscaba precisamente ayuda… Pero creo que vuestros comentarios me han servido y, de momento, hoy no he vomitado. Espero que mi historia, que no es de las más alarmantes ni mucho menos, les sirva y que la sociedad entera se dé cuenta de lo que está pasando y de que la solución no es criticar y calificarnos a todos de
enfermos mentales. No. Somos la consecuencia de una sociedad superficial, no la causa. Si nosotros nos metimos en este infierno, no fue por voluntad propia. Cuando era más pequeña me hacía gracia estar gordita, era feliz.
Pero entonces comprendí que la gente no pensaba lo mismo, pues me lo demostraban con sus comentarios. No te ponen una pistola en el pecho para que vomites, es la presión social la que te obliga.
Creo que las únicas personas que pueden ayudarse de verdad son las que han pasado o están pasando por el mismo problema, así que si alguien quiere ponerse en contacto conmigo, por favor, háganlo porque me encantaría.”
Si queréis contactar con ella podéis hacerlo en zoe(at)sineljefe(punto)com, o visitar Foros Sin el JEFE
bulimia, testimonio, anorexia, vomitar, sociedad, presión.
Una visión desde el punto de vista de  una madre de familia
Mi hija comenzó con los problemas a los 13, siempre embromaba de sí misma con palabras como GORDITA o PULPOSA pero la verdad es que nunca le di importancia ya que en verdad la notaba muy segura de sí misma y capaz de superar esos complejos.
Creía que lo hacía todo como chiste, como una forma más de tomarse las cosas. Pero de a poco comenzaron los problemas desde el colegio, cuando ella volvía llorando diciendo que la cargaban por su condición física o la insultaban haciendo referencia a su peso. Ahí fue cuando la empecé a notar cada vez más incómoda y triste, intentaba hablar con ella pero sólo me contaba que el problema eran sus compañeros de clase.
Por eso decidí ir a hablar al colegio varias veces, pensando que ello podría solucionar algo. Luego observé que mi hija había empezado a comer menos.
Siempre comíamos dos platos aproximadamente cada una y de repente empezó a ser sólo uno, sólo repetía si yo le insistía. Con el tiempo ya intentaba evadir ese plato, pero yo consciente, nunca la dejé.
El peso digamos que siempre lo mantenía, por ese lado no había un signo de alarma al comienzo. Pero su cara siempre denotaba cierta preocupación, por lo que cada tanto yo volvía a conversar con ella sobre cómo le iba en el colegio, alguna vez sugirió que quería cambiarse de colegio pero luego se arrepentía, la verdad que a pesar de las burlas de los chicos, en ese lugar se sentía bien. Raramente después abandonó ese complejo por la comida, si bien no comía lo mismo que antes, sí mantenía una regularidad.
Hasta que la encontré una noche vomitando en el baño. Yo había notado antes que cuando yo me iba a dormir al rato, siempre ella iba para el baño. Entonces una noche que no me podía dormir muy bien me levanté y me acerqué y escuché los ruidos de las arcadas. No lo dudé ni un segundo, quise abrir la puerta y no pude porque la había trabado, entonces cuando dijo “ocupado” me quedé afuera esperándola.
Tardó en salir, pero cuando salió le dije qué estaba haciendo y como se dio cuenta que yo sabia que la había escuchado me dijo que no se sentía bien y que había vomitado, quise darle la oportunidad de que se de cuenta entonces la traté como si estuviera enferma y al otro día faltó al colegio y la llevé al médico.
En ningún momento se le dio por hablar conmigo y tampoco se quejó de algún dolor de panza. Obviamente el médico dijo que estaba bien y solo le aconsejo hacer una dieta. Después de ese episodio me quedé todas las noches despiertas esperando a que repitiera el acto, pero no fue así.
Entonces indagué con alguna de sus amigas para que le prestara atención cuando iba al baño después del almuerzo, para mi sorpresa, ella me dijo que últimamente la notaba rara porque regularmente iba al baño hace un tiempo después de comer y siempre tardaba, pero nunca le dio mucha importancia hasta que yo le dije eso. A la semana me dijo que cada vez que salía del baño andaba tomando mucho líquido o comiendo chicles, que le llamaba la atención.
En ese ínterin, me di cuenta que los pantalones comenzaban a quedarle más sueltos a mi hija, algo a lo que antes no había prestado atención. Esa percepción no tardó en acentuarse con el tiempo cuando de repente noté que la pérdida de peso era grave, entonces me decidí contactar con un médico especialista en nutrición conocido de la familia.
Le diagnosticó un cuadro de bulimia y me dijo que empiece un tratamiento psicológico. Para mi la verdad que era muy costoso y complicado en ese momento y se lo expliqué y me recomendó ver a una psiquiatra que podía darnos una solución alternativa. La psiquiatra recetó Prozac, yo dudaba de la efectividad del método y después de que ella hablara bastante con mi hija, sumado al trabajo del médico ella aceptó tomarlas.
Su peso más o menos se mantuvo y a las seis o siete semanas, me convenció de que ya había superado su conflicto, que no volvería a dañarse y que se sentía bien como estaba. Yo la verdad que le creí y al principio me convencí de que realmente estaba bien. Pero su actitud respecto a la comida no había cambiado, ella ya no era la misma y con el tiempo me día cuenta que su peso no volvía a aumentar, incluso me parecía que podía llegar a estar más flaca.
No quise retomar el tema porque habíamos quedado en que lo habíamos superado pero creí que lo mejor iba a ser investigar por mi cuenta. Descubrí entonces que durante las salidas con sus amigas, o cuando iba de visita a lo de ellas, iba al baño y vomitaba. No sabía que hacer y decidí empezar a acortarle las salidas para que tenga menos oportunidades de hacerlo, pero sentía que lo podía hacer en todos lados, hasta cuando se bañaba.
Eso lo descubrí preguntándole a las amigas cómo era ella cuando salía y algunas que la acompañaban cuando iban al baño me comentaban que después de ir hablaba poco, masticaba chicles, tomaba agua de la canilla, todo como para sacarse el olor a vomito de la boca. Una ayuda que me resultó buena fue que en la tele dijeron que era bueno hacer control de peso regular ante estos casos y la invité a que nos pesáramos regularmente.
Ella hizo muchos problemas con esto me empezó a decir que sólo le estaba haciendo peor porque la hacía volver a pensar en su sobrepeso y demás. Hasta que accedió y la balanza marcaron 53 kilos. Yo me acordaba muy bien que la vez que se pesó en el médico pesaba 58. 5 kilos menos!!! Muchísimo para una chica que estaba en pleno crecimiento!!!
Entonces volví a consultar al médico que insistió en el tratamiento psicológico y ahora estamos aquí para cambiar la historia.
http://www.encuentos.com/?s=Bulimia+y+anorexia%3A+Testimonio+real+de+padres


¿Cómo prepararme para ayudar a alguien?
Pongamos de ejemplo una prueba de fondo de atletismo. Para conseguir llegar a meta necesitas un entrenamiento constante, regular y determinado. No puedes pretender, sin haber entrenado, conseguir llegar a la meta. Además el objetivo no es solo llegar, sino hacerlo en buenas condiciones. Por ello, el atleta se entrena de forma constante, controla el ritmo de la carrera, la respiración, su mente, su alimentación… Son toda una serie de herramientas que le ayudarán a alcanzar su meta con éxito.
Tú puedes hacer algo parecido, y te ayudará también a alcanzar la meta con éxito. En primer lugar, busca información sobre la enfermedad de tu hija. Pregunta las dudas que tengas a los profesionales que están tratando a tu hija. Elimina tus dudas, incertidumbres y trata de comprender o entender esta enfermedad y su evolución. Así podrás ir un paso por delante de ella.
En segundo lugar evalúa el impacto que ya ha tenido sobre ti y tu familia. Quizá necesitéis  ayuda también. Es común, que padres de pacientes con Bulimia Nerviosa, necesiten ayuda psicológica o farmacológica durante un tiempo. En caso de que tú tengas también un Trastorno de la Conducta Alimentaria es aconsejable que te pongas en tratamiento.
En tercer lugar, cuida tu relación de pareja. Intenta seguir teniendo momentos para vosotros. También aprende a delegar. Es importante que trabajéis en equipo, que os repartáis responsabilidades, deleguéis aspectos de los cuidados de vuestra hija el uno en el otro. Buscad momentos de descanso. Especialmente si tenéis síntomas de cansancio o agotamiento. Os vendrá bien hacer de vez en cuando una escapada, ya sea un día o un fin de semana.
En cuarto lugar busca apoyo. Busca apoyo en tu familia. Te pueden brindar apoyo logístico en determinadas ocasiones o apoyo emocional. Apóyate también en tus amigos, no abandones tus relaciones sociales. Te vendrá bien tener momentos de distracción. También son de ayuda otras familias con hijos con Bulimia Nerviosa. En ocasiones escuchar a otras personas que están pasando por tu mismo problema puede servir de ayuda. Busca en tu ciudad una asociación de familiares de pacientes con Trastornos de la Conducta Alimentaria.
Te resumimos un conjunto de pautas, actitudes o comportamientos que te ayudarán en esta tarea:
1. Busca información sobre la enfermedad.
2. Elimina sentimientos de culpa y vergüenza. No ayudan
3. Tolera los síntomas. Asume que durante un tiempo seguirán ahí.
4. Valora los pequeños avances.
5. Ten siempre presente que tu responsabilidad y alcance tiene un límite.
6. Ten calma y paciencia. Mantén la serenidad.
7. Dosifica tus esfuerzos.
8. Busca apoyo en familiares, amigos u otras familias de pacientes con TCA.
Bien, si ya has comprendido y puesto en marcha estos consejos, ya estás lista para pasar a la acción.

Los trastornos de la alimentación se caracterizan por graves alteraciones de la conducta alimentaria. 
En primer lugar, la
 anorexia nerviosa afecta mayoritariamente a mujeres prepúberes o adolescentes, pero también, aunque en menor medida, a mujeres adultas y a hombres jóvenes. Se caracteriza por un deseo intenso de pesar cada vez menos, por el miedo a la obesidad y por un trastorno del esquema corporal que hace verse más gordo/a de lo que se es en realidad. Para conseguir esta progresiva pérdida de peso, las personas anoréxicas hacen una intensa restricción alimentaria que se acompaña, en muchas ocasiones, de ejercicio físico excesivo y conductas de purga (vómitos autoinducidos, laxantes, diuréticos). Estos pacientes acostumbran a resistirse a la recuperación ya que no valoran correctamente la gravedad de su problema.

Los pacientes con bulimia nerviosa presentan también un miedo intenso a la obesidad y, como en la anorexia, tienen pensamientos relacionados con la comida, el peso y la figura. Pero lo que caracteriza a este trastorno y lo diferencia del primero es la pérdida de controlsobre la conducta alimentaria. Aparecen episodios de ingestión voraz, durante los cuales consumen una gran cantidad de comida en muy poco tiempo (atracones), seguidos de conductas compensatorias para evitar el aumento de peso:ayuno, vómitos autoinducidos, abuso de laxantes y/o diuréticos y ejercicio físico excesivo. Los pacientes con bulimia suelen tener mayor conciencia de enfermedad ya que consideran que sus conductas no son normales, lo cual favorece la aparición de sentimientos defracaso, vergüenza e impotencia.
Una pregunta que se hacen muchos padres es ¿Cómo se desarrolla un trastorno alimentario? Algo que deben tener muy claro es que los trastornos de la alimentación son multifactoriales, es decir, que es necesaria la presencia de diversos factores para que lleguen a desarrollarse. No existe una causa única. En primer lugar, para que acabe desarrollándose el trastorno es necesaria la existencia de unos factores que predispongan a la persona haciéndola más "sensible" a padecer estas patologías y no otras. Estos factores de predisposición los podemos dividir en tres grupos:
Individuales
  • Sobrepeso infantil
  • Perfeccionismo
  • Gran autocontrol
  • Alta autoexigencia
  • Impulsividad
  • Ausencia de normas estables
  • Ausencia de hábitos bien estructurados
  • Baja autoestima
  • Miedo a madurar
Familiares
  • Hábitos alimentarios desestructurados
  • Preocupación excesiva por la figura en la familia
  • Obesidad de algún familiar
  • Conflictos familiares
  • Baja resolución de conflictos
  • Pobre comunicación
  • Sobreprotección
  • Rigidez o laxitud de las normas
  • Mezcla de roles familiares
Socioculturales
  • Estereotipos culturales femeninos (delgadez extrema)
  • Prejuicios contra la obesidad
  • Determinadas profesiones y deportes (moda, gimnasia rítmica, patinaje, etc.)Los chicos/as que presentan algunos de estos factores de predisposición pueden llegar a tener actitudes anormales respecto al peso y la figura de manera que, probablemente, ante la presencia de un factor precipitante, desarrollarán un trastorno alimentario. Algunos de los factores que pueden acabar precipitando o desencadenando el trastorno son:
  • Cambios físicos y emocionales de la pubertad
  • Miedo a enfrontar nuevas responsabilidades
  • Insatisfacción personal general
  • Situación personal estresante
  • Hacer dieta restrictiva
  • Realizar ejercicio físico excesivo
  • Anorexia nerviosa previa (en caso de bulimia nerviosa)
Una vez el trastorno alimentario se ha "precipitado", se ponen en marcha una serie de factores mantenedores, de tipo físico y psicológico, que favorecerán la perpetuación de la situación anómala. Estos factores mantenedores serían:
  • Alimentación restrictiva
  • Pensamientos erróneos respecto al peso, comida y figura
  • Imagen corporal deformada
  • Ciclo atracón-vómito
  • Reaparición de situaciones estresantes
  • Presión social continua
¿En qué señales podemos fijarnos si sospechamos que nuestro/a hijo/a puede estar desarrollando un trastorno alimentario? He aquí algunos de los cambios que podemos observar más fácilmente:
  • Cambios en sus hábitos alimentarios o en su forma de relacionarse con la comida. Es probable que haya empezado a evitar ciertos alimentos (dulces, carne) o algunas formas de cocinarlos (rebozados, fritos). En ocasiones empiezan a interesarse por hacer su propia comida o controlan a quién la está haciendo, diciéndole la cantidad que debe servir en los platos o qué platos debe cocinar y cuáles no, etcétera.
  • Debes fijarte en si se da atracones de comida, es decir, si come mucha cantidad de alimento en poco tiempo, y lo hace de forma "ansiosa".
  • Va al baño de forma sistemática después de las comidas o, incluso mientras está comiendo, se encierra en el lavabo durante un rato, se va a su habitación y cierra la puerta, etc.
  • Hace mucho ejercicio físico, le cuesta estar relajado/a y se muestra en general inquieto/a, muy activo/a. Fíjate si ha dejado de coger el ascensor y sube siempre escaleras, o si va a los sitios andando, etc.
  • Has notado cambios en su carácter. Está más irritable, se enfada por cualquier cosa, especialmente cuando se habla de la alimentación. Tiene cambios de humor repentinos.
  • Por el contrario, se muestra más reservado/a, menos sociable, no tiene ganas de salir con los amigos, se interesa por actividades que requieren un alto rendimiento personal y se realizan en solitario, por ejemplo estudiar.
  • Está muy interesado/a por su aspecto físico, se encuentra insatisfecho/a con su figura y realiza comentarios frecuentemente sobre este tema. Su valoración personal depende en gran medida de su imagen.
¿Qué puedes hacer si sospechas que tu hijo/a tiene un trastorno alimentario?
Si sospechas que su hijo/a puede tener un trastorno alimentario, debes dedicar un tiempo a hacer estas observaciones. Al mismo tiempo puedes mostrarte interesado/a en que él/ella te explique cómo se siente o si tiene algún problema. No sirve de mucho preguntarle directamente si está padeciendo un trastorno alimentario, ya que lo más probable es que provoques en él/ella una reacción negativa de defensa. Recuerda que las personas que tienen un trastorno alimentario pueden no ser conscientes de ello.
Es importante que tengas en cuenta que muchos de los "cambios" que hemos comentado anteriormente son normales en la etapa adolescente de la vida, sobre todo los relacionados con la preocupación por la imagen corporal y los cambios en el carácter. Por lo tanto, si detectas estos comportamientos, no debes precipitarte y realizar tú el diagnóstico, esto debe servir para acudir a un profesional que confirme o no tus sospechas. Lo más recomendable es que te dirijas al médico de cabecera, a los servicios ambulatorios de tu zona o a unidades especializadas para el tratamiento de estos trastornos. Asimismo, existen asociaciones de lucha contra la anorexia y la bulimia donde te pueden orientar sobre los pasos a seguir y los profesionales a los que puedes dirigirte para resolver el problema.

NOTA: Los comentarios del texto anterior, son extraídos de la misma forma en la cual fueron escritos por los autores originales, es posible, que se maneje un lenguaje inapropiado, tenga faltas de ortografía, o sean basados en  juicios de valor, por lo anterior es importante resaltar que para que se cumpla el efecto que el autor desea se prefirió dejar los comentarios originales; también se recopilo información hecha por expertos del tema. Por último, el remarcar que los responsables de platicar de este y otros temas son los padres de familia y en la escuela los docentes te pueden apoyar dándote orientación.